Por Nicolás SaettoneEs una mañana serena de domingo, los rayos tenues de un sol inmutable dominan ya los anhelos de una nueva semana que comienza, y la gente delpueblo, tan serena como la estrella que los ilumina, emprende una vez más sutradicional peregrinación a las iglesias, llevada por la necesidad de lamisericordia y la rutina.

No hay comentarios:
Publicar un comentario